Despertamos juntos?

18 de junio de 2009

Sé feliz


“La felicidad es el significado y el propósito de la vida, el objetivo y el fin de la existencia humana” Aristóteles

Aunque a veces no nos demos cuenta, nuestras vidas están llenas de motivos para ser felices, sin embargo, muchas veces preferimos ser víctimas de nuestros pensamientos negativos, ya que creemos erróneamente que el darle nuestra atención a todo lo que “está mal” en nosotros, en los demás y en el mundo, nos dará la motivación que necesitamos para seguir adelante.

Por el contrario, cuando elegimos enfocarnos en lo que nos hace felices, logramos un cambio significativo en nuestras vidas. El encontrar algo por lo que sentirnos felices cada día nos puede ayudar a lograr ese cambio que tanto deseamos o necesitamos. Siempre hay algo por lo que podemos sentirnos felices, sólo tenemos que identificarlo.

A veces los motivos para sentirnos felices son extraordinarios, como los eventos importantes de la vida tales como nacimientos, casamientos o graduaciones, pero la mayor parte del tiempo son los pequeños detalles los que nos hacen sentirnos felices.

La felicidad no siempre llega fácilmente a nuestras vidas, ya que hemos sido condicionados a creer que la respuesta adecuada a nuestras expectativas no cumplidas, es la tristeza, el enojo, la culpa, el miedo o el arrepentimiento, y que si las cosas no son como nosotros creemos que deben ser, no podemos ser felices. Para ser felices, debemos primero aceptar que dentro de nosotros está el poder de elegir la felicidad en lugar de la infelicidad cada día, y de esta manera estaremos creando un mundo feliz.

Todos los días, independientemente de la situación que estés viviendo, de las cosas que estén sucediendo a tu alrededor, o de que algo no esté resultando como lo esperabas, busca una cosa por la cual puedas sentirte feliz. La vida está llena de pequeñas cosas que nos pueden hacer felices. La risa de un bebé, el aroma de nuestra comida favorita, la compañía de nuestros seres queridos, un abrazo, son simples placeres que nos pueden hacer felices.

Es importante compartir nuestra felicidad con los demás, y hacer esas pequeñas cosas con las que podemos hacerlos felices, lo cual a su vez, nos hace felices a nosotros. Cuando comenzamos a buscar esas pequeñas cosas que nos hacen felices, mágicamente éstas comienzan a aparecer y a multiplicarse.

Y sobre todo, debemos desarrollar un fuerte sentimiento de gratitud por todo lo que tenemos. Debemos agradecer las cosas buenas que nos suceden y las no tan buenas. Debemos pensar que todo lo que nos sucede nos deja algo positivo.

Da gracias por la gente en tu vida, incluyendo aquéllos que te han lastimado, porque ellos te habrán enseñado una lección valiosa acerca de ti mismo. Cada noche date un tiempo para agradecer a Dios o al Universo. Da gracias por lo que has tenido, por lo que tienes ahora y por lo que está por venir.

Esta actitud de agradecimiento hacia la vida destruye las emociones negativas como el odio, los celos, la ansiedad, la envidia y el miedo. Cuando no te sientas particularmente afortunado(a), da gracias de cualquier manera.

Da sin esperar nada a cambio, y ve como lo que das, regresa a ti multiplicado. El dar no solamente nos hace sentir felices, sino que aumenta nuestra autoestima. Da lo que puedas y hazlo a menudo. Puedes dar dinero, regalos, tu tiempo, tu experiencia o tu presencia. Al ayudar a los demás, te estas ayudando a tí mismo. Esta es la receta para vivir felices para siempre.

Lo que ves en tu mundo está determinado por el color del cristal a través del cual lo miras. Cuando eres feliz, ves felicidad a tu alrededor. Cuando eres infeliz, encuentras infelicidad en todas partes. La siguiente fábula ilustra esta situación:

“Hace mucho tiempo, en un pueblo lejano, había un lugar llamado La Casa de los Mil Espejos. Un perrito feliz supo de este lugar y decidió ir a visitarlo. Cuando llegó, subió corriendo las escaleras hacia la entrada de la casa. Entró corriendo, con sus orejas levantadas y moviendo alegremente su cola. Para su gran sorpresa, se encontró con otros mil perritos felices moviendo sus colas. Les dió una gran sonrisa, la cual fue contestada con mil sonrisas amigables. Cuando salió de la casa, pensó, “Este es un lugar maravilloso. Regresaré pronto a visitarlo!”

En este mismo pueblo, otro perro, que no era feliz como el primero, decidió visitar la Casa de los Mil Espejos. Subió lentamente las escaleras con su cabeza agachada, y cuando entró a la casa encontró mil perros poco amigables mirándolo. Les gruñó y se asustó mucho de ver mil perros gruñéndole. Cuando dejó la casa, pensó, “Este es un lugar horrible, y nunca regresaré!”

Recuerda, todas las personas y las cosas en nuestro mundo son nuestro reflejo. Cuando somos felices, el mundo nos refleja esa felicidad. Así es que: ¡Sé feliz!

2 comentarios:

Hada Saltarina dijo...

Como siempre aportándome alegría y ayuda. Te mando muchos besos, linda amiga

Ramiro Valda dijo...

Kreski... como siempre, leerte me llega en su momento... en el momento preciso... en el instante perfecto !!!. Gracias.